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Caminos de Santiago de Compostela
 

Los caminos de Santiago de Compostela desempeñaron un papel importante en los intercambios humanos, la arquitectura y la cultura de la Europa medieval. Ellos son el testimonio de la considerable influencia que ejercía la fe cristiana en ese momento. En 1998, la UNESCO tenía buenas razones para inscribir en el Patrimonio Mundial las rutas hacia Compostela.

Chemins de Saint-Jacques de Compostelle
Chemins de Saint-Jacques de Compostelle

Echarse al camino… siguiendo las estrellas

Los caminos de Santiago de Compostela: una peregrinación que se remonta a la Edad Media

A pie, a caballo, en bicicleta… o en carrito. Peregrinos y caminantes se echan al camino de Santiago de Compostela para rezar, meditar, cargar pilas o cambiar de vida.

Los caminos de Santiago de Compostela cuentan con cuatro vías históricas entre las que se encuentra el camino de Arles y el del Puy-en-Velay. Esta peregrinación se remonta al siglo IX. Echarse a los caminos recorridos por millones de personas desde hace siglos. Caminar fijándose como destino la basílica de Compostela en la que descansan las reliquias de Santiago el Mayor, apóstol de Jesucristo. Cada uno a su propio ritmo. Algunas personas tardarán un poco más de dos meses en hacer el trayecto, y otras lo irán haciendo etapa a etapa en varios años.

Sur les traces de Saint Jacques
Sur les traces de Saint Jacques

Una epopeya espiritual

La historia de Compostela comienza en el siglo IX con el descubrimiento de la sepultura de Santiago. En el lugar se construye una iglesia a la que la gente acude a recogerse. Los creyentes equipados con la cantimplora, el bordón, y un amplio sombrero en la cabeza vienen de toda Europa. Éstos se marcharán con una concha de Santiago colgada de su ropa. ¿Es esta un signo de adhesión? ¿La prueba de una hazaña cumplida? ¿La razón es más práctica? Nadie sabe la respuesta con certeza, pero esta concha se ha convertido en el emblema jacobeo.

En la Edad Media, este viaje representa una epopeya espiritual cuya importancia se sitúa al mismo nivel que la de los dos grandes peregrinajes que conducen a la tumba de San Pedro en Roma o al Santo Sepulcro en Jerusalén. Una fe inquebrantable, el deseo de superarse, el placer de realizar una maravillosa excursión… hoy en día, razones no faltan para realizar este periplo que desde hace siglos atrae cada vez a más adeptos.

Voie du Puy, en Aubrac
Voie du Puy, en Aubrac

Cuatro vías principales

La persona que desee emprender esta aventura puede elegir entre cuatro vías principales completadas por numerosos caminos secundarios como la vía Domitia. Esta red constituye otras tantas rutas diferentes. El viajero que hoy tome esas rutas enumeradas en el Códice Calixtino, escrito en 1140, irá tras los pasos de los peregrinos de la Edad Media.

Los peregrinos a Compostela procedentes del Norte y reunidos en París utilizan la vía Turonensis que pasa por Tours en donde se encuentra el santuario de San Martín. Los peregrinos procedentes de Bélgica, de las Ardenas y de la Lorena siguen la vía Lemovicensis desde Vézelay, donde pueden admirar la basílica románica de Santa María Magdalena. La vía Podiensis de 1530 km, que sale del Puy-en-Velay, es un camino fundamental que pasa por la Lozère, cruza la Margeride y el Aubrac. En esta etapa se han construido numerosas iglesias y prioratos, lugares de asilo para acoger a los peregrinos a Compostela. Estas tres vías confluyen en Ostabat, en el País Vasco, formando así un único camino: el Camino Navarro.

¿Lo sabía?

En Montpellier unos clavos de bronce dorado señalizan la etapa del camino de Santiago, cerca del Corum y de la rue de la Loge Por la ciudad se extiende un total de unos 300. Cada uno de los clavos, además de la concha, lleva el nombre de "Montpellier" y la inscripción "Camin Romieu" (camino del peregrino). Estos clavos son obra del escultor Pierre Fournel y del fundidor Robert Granier.

Pont Valendré Cahors

Basílicas o pequeñas iglesias ...

Basílicas o pequeñas iglesias, puentes o elementos simbólicos: la UNESCO ha tenido en cuenta la multitud de componentes y valores que se transmiten a través de estos legendarios caminos.

En la lista de la UNESCO figuran, desde la más humilde hasta la más prestigiosa, la iglesia abacial de Saint Gilles, la iglesia abacial de Sainte-Foy en Conques, la basílica de Saint-Sernin en Toulouse o la iglesia abacial de San Pedro en Moissac, y la catedral fortificada de Saint-Fulcran en Lodève. El Puente del Diablo en las gargantas del Hérault, Saint-Guilhem-le-Désert y la abadía de Gellone, el Puente Valentré en Cahors, el Puente de Artigues en el Gers o la iglesia de Gavarnie. Paralelamente a este patrimonio religioso, la lista de la UNESCO incluye también monumentos civiles como el Hospital Saint-Jacques de Figeac, testigo de esta red de acogida creada para cuidar, reconfortar o dar de comer a los peregrinos.

Realmente irresistible

Antes de que Guillermo, conde de Toulouse, crease la abadía de Gellone en el año 804, el lugar era un paraje desértico, rocoso y sin vegetación, ideal para este guerrero que quería retirarse del mundo. El pueblo de piedra está formado por una plaza sombreada por un gigantesco plátano y por unas estrechas calles agrupadas en torno a una iglesia abacial en la que descansan las reliquias de su fundador canonizado en 1066 con el nombre de Saint Guilhem. Setenta y uno de los monumentos y siete de las etapas de los caminos de Compostela, que atraen a un número cada vez mayor de peregrinos, senderistas y amantes del arte, han sido declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO.